El miserable objetivo de la negociación petrolífera

NO A LAS PETROLERASAl igual que hay quienes estando a favor de las prospecciones petrolíferas en Canarias me presuponen una sincera oposición a ellas por el inasumible riesgo que suponen para esta tierra, presupondré a éstos su franca creencia en que se trata de una oportunidad y convendría negociar las condiciones económicas en que debieran hacerse.

 

Pero, admitido lo anterior, quiero explicar por qué considero que, puesto en boca de esos otros adalides de los intereses de la industria petrolera que no necesitan presentación “popular” ni política, ese es un miserable argumento.

 

La cuestión es que si realmente el PP cree justo que Canarias no asuma solo los riesgos de esa industria –lo cual supone, por cierto, un incoherente reconocimiento implícito de la falta de seguridad que al mismo tiempo niegan- sino que a cambio debe obtener un beneficio incorporado en nuestro REF o cualquier otro instrumento, pues dispónganlo. Qué impide al PP canario que tanto insiste en la idea, “negociar” lo que dice que en justicia nos corresponde. Y sobre todo, qué impide al ministro Soria concretar su milonga de la extraordinaria riqueza y creación de empleo que supondría para Canarias. Yo se los diré: nada. Al menos, nada que no sea su infinita demagogia.

 

Pretender que sea el Gobierno de Canarias y los cabildos quienes demos la espalda a los verdaderos intereses de la sociedad canaria y nos alineemos -como el PP- con los de la industria petrolera abriendo la puerta a la negociación de lo que no queremos, solo persigue un miserable objetivo, y este no es otro que la foto que anhelan para acto seguido acusarnos de poner en venta y a buen precio, nuestra firme voluntad de luchar hasta el final en todos los frentes contra esta terrible amenaza para Canarias.

 

Y ya les adelanto que en esa foto tramposa, no me verán.

 

Si finalmente resultase inevitable, qué mezquina razón habría para privarnos de esos supuestos y justos beneficios castigando a los canarios sólo por haber utilizado los instrumentos que la Democracia pone a nuestra disposición para evitar lo que consideramos un grave error. ¿Acaso sería eso justo, o más bien una perversa excusa? Creo que la respuesta es obvia.

 

En cuanto al otro gran argumento de los voceros pro-petroleros de que Marruecos se llevará nuestro petróleo, permítanme apuntar de paso que el detonante, lo que ha provocado esa otra amenaza añadida sobre Canarias, debemos agradecérselo también al ministro canario por reactivar los permisos con el vecino país.

 

Pero en todo caso, nos oponemos igualmente a que lo haga Marruecos, nos negamos a multiplicar los riesgos en nuestras aguas y aspiramos a que Europa interceda por Canarias para que sea considerada zona libre de prospecciones por sus especiales condiciones, como ya ha ocurrido en otros lugares del planeta, como el ártico o los Fiordos Noruegos, que tan falsamente algunos ponen como ejemplo.

 

No cejaré en la lucha, ni daré la espalda a las más de 25.000 personas que representaron la voluntad de la inmensa mayoría de los lanzaroteños, y les anuncio que no solo no hemos cerrado ningún frente sino que, muy al contrario, cada vez mantenemos abiertos más, como pueden apreciar tanto en la memoria de gestión  como en el argumentario  elaborados desde la cuestionada Oficina de Acción Global, que continúa realizando un trabajo tan enorme como el reto que tiene por delante.

 

En ese sentido quiero aprovechar la ocasión para explicar a las personas que aun compartiendo el objetivo, no terminan de entender la necesidad de ese gasto; que es demasiado lo que está en juego, muchísimo el trabajo realizado, mayor el que queda por realizar, e imprescindible, por tanto, no escatimar esfuerzos en dedicar a una persona con experiencia y centrada en exclusiva a esta justa causa.

 

La lucha se concentra ahora, por una parte, en el recurso contra el decreto de autorización aun no presentado y que pivota sobre un flagrante incumpliendo de directivas comunitarias por no publicar el procedimiento en el Diario Oficial de la Unión Europea como es obligatorio. Y, por otra, en promover una verdadera apuesta por las energías renovables en Canarias.

 

Por cierto, que la propuesta de modificación de nuestro Estatuto de Autonomía en consonancia con la Ley Canaria de Aguas, aprobada y no recurrida por nadie, otorga a Canarias las competencias para autorizar las prospecciones. No es una ocurrencia mía, sino un texto literalmente pactado en su día por CC con el PP siendo su portavoz la mismísima y actual vicepresidenta del Gobierno de España, doña Soraya Sáenz de Santamaría, tal y como se puede comprobar en la página 108 (enmienda 81) del Boletín Oficial de las Cortes Generales del Congreso de los Diputados de fecha 12 de julio de 2007.

 

Por último, y esta es una posición personal, podría entender -que no compartir- la apuesta por esta industria si estuviésemos hablando de una competencia y riqueza exclusiva para Canarias que permitiese pensar siquiera en un cambio de modelo. Lo demás serían migajas colonialistas que no merecen la menor consideración, pero eso es otra historia.

 

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