Rosana, ¿utilizada?. Yo iré de blanco, ¿y tú?

Desde distintos frentes, los nuevos mentores petroleros se han permitido cuestionar la autónoma convicción de la compositora y cantante Rosana en la oposición a que su industria se instale frente a las costas que la vieron nacer.

No conozco demasiado a Rosana -sin duda, menos de lo que me gustaría- pero sí lo suficiente para saber que quienes la afrentan apuntando a su voluntad como accesible a la utilización política, es que no la conocen en absoluto.

De Rosana me interesan muchas cosas, pero no sus simpatías políticas, que no sé si las tendrá.  De ella me interesa lo que veo, y lo que veo es esa naturalidad reservada a los espíritus grandes y libres a quienes el éxito no cambia por duradero y rotundo que éste sea ya; veo un carisma tan inmenso como su talento; veo un músculo intelectual capaz de discernir por sí misma qué conviene a su tierra y qué constituye por contra una terrible amenaza para su futuro; veo unas espaldas financieras que le permiten total independencia frente a las múltiples, miserables y vergonzantes presiones del “gran poder”, que me consta ha recibido y recibirá, aunque el honor a la palabra dada me impida revelarlas; veo un fino oído musical impermeable a los “cantos de sirena” que desde Madrid nos arrullan con las supuestas bondades de una industria tan oscura como el negro futuro que nos ofrece; y veo una sensibilidad que sólo podía estar en sintonía con la de las gentes a quienes se siente vitalmente vinculada por un elemental sentido de pertenencia.

Y es que se pongan como se pongan quienes nos insultan cada día con su desprecio a las movilizaciones del pasado 24 de Marzo -en Lanzarote, la más multitudinaria de su historia-, los conejeros sabemos que para un pueblo tan poco dado a salir a la calle por causa alguna, lo de aquel día sólo puede obedecer a un masivo sentimiento de temor, de rabia y de rebelión popular de ciudadanos de toda condición política y social, incluidos simpatizantes y afiliados del PP, apolíticos, niños, adolescentes, adultos y mayores, oriundos o hijos adoptivos de esta tierra, la totalidad de administraciones públicas que en democracia representan la soberanía popular de la isla, entidades privadas, asociaciones, las ONG y colectivos de toda índole, así como un largo etcétera. Fue algo único, difícilmente repetible, y me consta que a Rosana le habría encantado estar con nosotros pero no pudo, estaba en Argentina donde Repsol es muy querida por el pueblo por sus buenas practicas, como saben.

Claro que no basta con oponernos a las prospecciones, sino que además tenemos que entonar el ‘mea culpa’ admitiendo que no lo hemos hecho bien quienes tenemos responsabilidades políticas, que no hemos tenido la determinación debida en consecuencia con lo predicado, que no hemos practicado una decidida apuesta por las energías limpias y renovables, que nos ha sobrado discurso hueco y faltado políticas activas que al menos emprendan la senda y sienten las bases de la independencia de los combustibles fósiles en una tierra llamada a ser pionera en ello por sus especiales condiciones climáticas. Pero si esta amenaza ha de servir para removernos la conciencia y asumir un verdadero propósito de enmienda, bienvenida sea la amenaza porque al menos la mía está removida.

Pero volviendo a Rosana, al apoyo que voluntariamente nos ha brindado, a lo mucho que se juega en esta historia (porque les aseguro que para ella no ha sido ni va a ser nada fácil), a lo mucho que nos jugamos nosotros en conservar su respaldo y ganar el de los muchos que puede concitar entre gente significada que nos ayude a internacionalizar nuestra causa para que el mundo conozca la terrible e inútil amenaza que se cierne sobre nuestro futuro, sólo por beneficiar durante unos pocos años exclusivamente a tres multinacionales de origen australiano, alemán y español, y atendiendo a la petición que nos hace de que “quienes vayamos a su concierto lo hagamos vestidos de blanco”, correspondamos a su gesto de solidaridad y mano tendida con nuestra causa, su causa. No podemos fallarle, al menos yo no lo haré y pido a los conejeros que no le fallemos, que no nos fallemos.

Por cierto que me apetece aclarar, por justo, que Rosana no recibe un céntimo de ninguna administración pública para este concierto y es por eso que no es gratis, aunque dudo que el precio facilitado por la organización del concierto cubra ni siquiera los gastos de un evento de esta magnitud. Al contrario que ocurre en otros conciertos que se presumen altruistas, cuando en realidad han sido sufragados íntegra y costosamente por las arcas publicas.

Al pueblo no le movieron bocadillos o parrandas populares, como a Rosana tampoco le mueve ningún interés, y mucho menos la manipulación política. A ella, lo único que le debe mover es lo mismo que a los más de 25.000 de ustedes que salieron a la calle y a los muchos otros que compartiendo la protesta no pudieron hacerlo, esto es, evitar a toda costa que una potencial catástrofe termine para siempre con lo más preciado que tenemos dada nuestra condición isleña, con nuestro mar, nuestra biodiversidad, nuestra industria turística, en definitiva, nuestro futuro.

Yo iré de blanco al concierto que ofrecerá Rosana el próximo 10 de agosto en Lanzarote, ¿Y tú?.

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